Calculadora de ahorro para la jubilación

Estima cuánto podrían crecer tu ahorro actual y tus aportaciones mensuales hasta la jubilación, y cuánto vale realmente ese importe una vez se tiene en cuenta la inflación.

Datos

La edad que tienes hoy.

La edad a la que planeas dejar de trabajar y empezar a usar tu ahorro.

La cantidad que ya has reservado para la jubilación.

La cantidad que planeas añadir cada mes a tu ahorro para la jubilación.

Tu rentabilidad media anual asumida, antes de impuestos y comisiones. Es una suposición sobre el futuro, no una garantía.

Cuánto se asume que suben los precios cada año de media, usado para convertir tu saldo futuro a poder adquisitivo actual.

Resultado

Saldo en la jubilación (nominal)
874.826
Valor en poder adquisitivo actual
368.626
Total aportado
230.000
Crecimiento por inversión
644.826
Años hasta la jubilación
35años

20.000 × (1 + 0,005000)^420 + 500 × ((1 + 0,005000)^420 − 1) / 0,005000 = 874.826

Cómo se calcula

Esta calculadora estima cómo puede crecer un capital inicial junto con aportaciones mensuales hasta la edad de jubilación que elijas. Cada mes, el saldo acumulado recibe una parte de la rentabilidad anual que introduces, y los rendimientos ya generados empiezan a generar, a su vez, sus propios rendimientos. Al mismo tiempo, cada aportación mensual entra en la cuenta a su valor actual, mientras que lo que ya había dentro sigue capitalizando. El resultado es una única cifra: el saldo estimado el día en que alcanzas la edad de jubilación elegida, antes de haber gastado un solo euro de ese dinero.

El error más caro en la planificación de la jubilación es mirar esa cifra final y creer que refleja lo que ese dinero podrá comprar. No es así. Los precios suben cada año, así que un euro dentro de treinta años compra menos que un euro hoy. Si tu inversión crece un 7 % anual mientras los precios suben un 3 % anual, un saldo que dentro de treinta años parece de 500.000 € en realidad vale, en poder adquisitivo actual, unos 206.000 € — aunque no se haya gastado ni perdido ni un céntimo. Por eso esta calculadora muestra dos cifras juntas: el saldo nominal que verás algún día en un extracto, y el valor real una vez se descuenta la tasa de inflación asumida. Planificar solo con la cifra nominal es la forma más habitual de acabar jubilándose con un saldo que parece generoso sobre el papel pero que compra bastante menos de lo esperado.

El tiempo invertido pesa más que la rentabilidad obtenida, porque la capitalización compuesta crece de forma exponencial, no lineal. Compara a dos personas con la misma aportación mensual: una empieza a los 25 años y la otra a los 35. Aunque la segunda aporta durante diez años menos, la diferencia suele ser mayor de lo que se espera — las primeras aportaciones de quien empezó antes tienen tres o cuatro décadas adicionales para capitalizar y contribuyen de forma desproporcionada al saldo final. Una década adicional suele ser la palanca más valiosa de esta calculadora, más que uno o dos puntos porcentuales de rentabilidad.

Como la aportación mensual vuelve a entrar en el cálculo en cada periodo de capitalización que queda por delante, incluso un aumento moderado puede notarse muchísimo a lo largo de varias décadas. Subir la aportación mensual una cantidad relativamente pequeña, sostenida durante treinta años con una rentabilidad media, puede sumar decenas de miles de euros al saldo final — a menudo mucho más de lo realmente aportado de más, porque cada euro adicional también capitaliza durante los años que quedan. Si aún te quedan años para jubilarte, merece la pena probar pequeños aumentos en el campo de aportación mensual: suelen mover la cifra final más de lo que se suele pensar.

Esta calculadora tiene límites que conviene entender antes de apoyarse en ella. Supone la misma rentabilidad todos los años, pero los mercados reales suben y bajan: una cartera puede ganar un 20 % un año y perder un 15 % al siguiente, y una racha de años malos justo antes de la jubilación puede hacer mucho más daño que las mismas pérdidas repartidas de forma uniforme a lo largo de las décadas, aunque la media a largo plazo sea idéntica. La herramienta tampoco tiene en cuenta impuestos, comisiones ni gastos del producto, todo lo cual reduce lo que realmente terminas recibiendo. Y por último, el cálculo se detiene el día de la jubilación: no dice nada sobre cuánto tiene que durar ese dinero ni cómo gestionar los retiros una vez dejas de aportar.

Trata cualquier resultado como una simulación educativa, no como asesoramiento financiero, una predicción de lo que ocurrirá ni la promesa de una rentabilidad concreta. La rentabilidad anual esperada que introduces es una suposición tuya sobre el futuro — esta calculadora no recomienda ninguna rentabilidad, producto ni estrategia de inversión, y ninguna cartera real crece exactamente al mismo ritmo año tras año. Instrumentos como el plan de pensiones en España tienen sus propias normas de aportaciones y fiscalidad que esta calculadora general no reproduce; revisa las condiciones concretas de los productos que utilices.

FórmulaA = P(1+r)^n + PMT × ((1+r)^n − 1) / r, donde r es la tasa mensual (rentabilidad anual ÷ 12) y n el número de meses hasta la jubilación; si r = 0, A = P + PMT × n. Valor real = A ÷ (1 + tasa de inflación)^años.

Preguntas frecuentes

¿Por qué la calculadora muestra dos cifras finales distintas?
El valor nominal es la cantidad de euros que, según la proyección, tendría la cuenta el día de la jubilación, en función de las aportaciones y la rentabilidad asumida. El valor real toma esa misma cifra y descuenta la tasa de inflación asumida, mostrando lo que valdría en poder adquisitivo actual. Cuanto más largo sea el horizonte temporal y mayor la inflación asumida, mayor será la diferencia entre ambas cifras. Comparar las dos, en lugar de fijarse solo en la cifra nominal más grande, da una imagen mucho más honesta de lo que ese ahorro podrá comprar.
¿Por qué importa más empezar una década antes que conseguir una rentabilidad más alta?
La capitalización compuesta crece de forma exponencial, así que las primeras aportaciones son las que más tiempo tienen para capitalizar y las que más contribuyen, de forma desproporcionada, al saldo final. Una década adicional de crecimiento puede compensar de sobra una rentabilidad uno o dos puntos porcentuales más alta, porque se multiplica sobre muchos más periodos de capitalización. Por eso el número de años hasta la jubilación suele tener en esta calculadora un efecto mayor que ajustar la rentabilidad esperada. Empezar antes es una de las pocas palancas que dependen totalmente de ti; la rentabilidad futura del mercado no.
¿Es seguro asumir una rentabilidad del 6-7 % anual?
No existe una cifra universalmente 'segura' — depende por completo de tu cartera concreta, tu tolerancia al riesgo y el tiempo que el dinero permanezca invertido. Algunas personas usan como referencia orientativa las medias históricas a largo plazo de los mercados bursátiles, pero el rendimiento pasado nunca garantiza resultados futuros, y cualquier cifra que elijas sigue siendo una suposición, no una previsión. Merece la pena probar la calculadora con varias rentabilidades distintas, incluida una conservadora, para ver cuánto cambia el resultado. Esta calculadora no recomienda ninguna rentabilidad ni producto concreto.
¿Tiene en cuenta los impuestos sobre las cuentas de jubilación?
No. Las aportaciones, el crecimiento y los reembolsos pueden tributar de forma distinta según el tipo de cuenta — por ejemplo, un plan de pensiones en España sigue reglas fiscales distintas a las de una cuenta de inversión ordinaria. Esta calculadora muestra una proyección simplificada antes de impuestos y no reproduce el tratamiento fiscal específico de ningún país. Revisa las normas de los productos que uses realmente, porque los impuestos pueden cambiar de forma notable cuánto conservas del saldo final.
¿Por qué mi saldo real de jubilación podría acabar siendo menor que esta proyección?
El motivo más habitual es que la rentabilidad real de las inversiones varía de un año a otro en lugar de seguir la tasa constante que asume esta calculadora, y una caída del mercado justo antes de la jubilación puede ser especialmente perjudicial aunque la media a largo plazo no cambie. Las comisiones, los impuestos y las interrupciones en las aportaciones, por ejemplo por un cambio de trabajo o un imprevisto económico, tampoco se reflejan aquí. Trata el resultado como una estimación educativa entre varias posibles, no como un resultado garantizado.
¿La calculadora me dice cuánto necesito para jubilarme?
No — solo proyecta cómo podría crecer un determinado patrón de ahorro y aportaciones hasta una edad objetivo, pero no calcula cuántos ingresos necesitarás después de dejar de trabajar. Determinar una cifra objetivo suele requerir estimar tus gastos futuros, otras fuentes de ingresos como una pensión pública, y cuánto tiempo tiene que durar ese dinero, algo que queda fuera del alcance de esta herramienta. Considérala un punto de partida para la fase de ahorro, no un plan de jubilación completo.

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Última actualización: 2026-08-11

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